Drones en Zona Caliente NRBQ

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Dentro del ámbito de las emergencias uno de los grandes retos a los que se enfrentan los primeros intervinientes son los incidentes NRBQ (Nucleares, Radiológicos, Biológicos y Químicos). Se trata de escenarios especialmente complejos y peligrosos, no sólo para la población afectada sino para los propios rescatadores, que exige por parte de éstos el uso de procedimientos y equipamientos específicos para evitar verse afectado por el peligro existente.

La asistencia a un evento con múltiples víctimas supone, ya de por sí, un verdadero hándicap para los profesionales de la emergencia ya que tienen que adaptar los pocos recursos humanos y materiales existentes a un elevado número de víctimas, volcándolos sobre aquellas personas que más lo necesitan. Si a esto unimos que el entorno en el que se desarrolla la asistencia es tóxico y potencialmente peligroso para todos los profesionales que acceden al mismo, nos encontramos con un escenario especialmente complicado que requiere de un entrenamiento y capacitación previa que evite la improvisación y, por supuesto, convertirse en una víctima.

Por tanto, la planificación previa, la formación, el entrenamiento y la capacitación de los profesionales de la emergencia es determinante para evitar fundamentalmente dos aspectos: verse afectado por el agente agresor e impedir su propagación más allá de los límites del escenario.

Ello implica el conocimiento del tipo de agente causante, sus efectos sobre la salud, mecanismo de transmisión y potenciales riesgos añadidos. Para evitar verse afectado por el agente agresor los profesionales de la emergencia deben colocarse, previamente a la entrada en el entorno tóxico, unos equipos de protección individual (EPIs) específicos, cuyas características dependerán del tipo de agente al que se enfrentan. Se trata de una segunda piel que nos proteja de la amenaza. 

Los profesionales sanitarios que atienden a este tipo de siniestros saben que antes de tratar a cualquier afectado hay que descontaminarlo. Por tanto, no sólo se trata de protegerse con unos EPIs, que reducen sus capacidades de movilidad y suponen un estrés físico importante, sino que además, antes de atender a los heridos hay que descontaminarlos, retirar el tóxico o agente agresor de sus cuerpos, para poder ser atendidos posteriormente con seguridad en la zona de tratamiento.

Todo esto se traduce en una importante demora en la atención de las personas afectadas. La planificación, organización de los recursos en la zona, vestido con los EPIs adecuados, despliegue de las unidades de descontaminación suponen que los tiempos en la asistencia a los heridos se alarguen considerablemente desde que se produce el incidente hasta que estos son atendidos en la zona de tratamiento.

Utilidad de la tecnología dron en los incidentes NRBQ

La irrupción de los drones en todos los campos de la vida civil ha supuesto una verdadera revolución en la forma de trabajar. Su fácil manejo, reducción de costes, así como su rápido despliegue, han hecho que se posicionen como una alternativa muy interesante y rentable en muchos sectores comerciales y de servicios.

Posiblemente, la característica principal que los hace especialmente interesantes es que se trata de aeronaves no tripuladas. El factor humano es muy importante en la atención a las emergencias. El hecho de no poner en riesgo la vida de una persona, de un profesional de las emergencias, ha convertido a los drones en una opción a tener muy en cuenta.

En el campo de las emergencias los drones no vienen a sustituir sino que se convierten en una herramienta más que, utilizados de forma correcta y en el entorno preciso, puede aportar muchas ventajas.

En el caso que nos ocupa, la posibilidad de disponer de información sobre el incidente (imágenes del lugar, riesgos añadidos, tipo de agente implicado, dispersión en el entorno, número y estado de las víctimas) es de gran valor para los profesionales de la emergencia antes de su entrada al lugar.

©José M López Hens

Con toda esta información el Puesto de Mando Avanzado (Command Center), desplegado en las cercanías del lugar puede planificar mejor su intervención, dimensionar el siniestro y preparar la intervención, transmitiendo dichos datos a los primeros intervinientes que van a acceder a la zona caliente.

Los primeros intervinientes que han incorporado esta tecnología en su practica diaria son los equipos de rescate y extinción de incendios, así como las fuerzas de seguridad y el ejercito. Muchos de estos cuerpos disponen ya de una flota de drones que portan embarcados sensores específicos para detectar materiales peligrosos, cuyos datos se transmiten en tiempo real a los primeros intervinientes. De esta manera pueden evaluar el incidente antes de exponer a sus profesionales a los potenciales peligros de la zona caliente.

Existen modelos de drones que portan sensores específicos para gases, medidores de radiación (alfa, beta y gamma) y agentes biológicos. Pero, al igual que cualquier persona o material que entre en zona caliente, se considera contaminada y por tanto debe descontaminarse antes de salir de la misma. Los drones, al entrar en contacto con los agentes agresores, se consideran contaminados y debe realizarse su descontaminación en zona templada cuando haya finalizado su actuación. Actualmente ya existen fabricantes que comercializan productos y kit específicos para llevar a cabo la limpieza de este tipo de aparatos

Atribución Imagen Flymotion

Unos de los grandes problemas a los que se han enfrentado los fabricantes y diseñadores de drones con sensores embarcados, es intentar minimizar los efectos que el flujo de aire generado por sus propias hélices pudiera afectar a la nube tóxica. Hay diferentes estudios que analizan la dinámica de flujos de aire que se generan cuando el dron vuela y cómo puede afectar a la capacidad de los sensores para medir con fiabilidad la partícula de estudio. Eso ha llevado a buscar no sólo la mejor ubicación de los mismos en el dron (siendo la zona media la ideal) sino a diseñar estructuras específicas acopladas al mismo para solventar los problemas ocasionados por las turbulencias generadas en el vuelo. Dependiendo del tipo de sustancia a medir la latitud puede influenciar en las mediciones. Por ejemplo, cuando se está intentado detectar componentes Orgánicos Volátiles, las mediciones son más precisas cuanto más cerca de la superficie del suelo esté el dron.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta en dichos escenarios es que el dron esté diseñado según la normativa ATEX. La normativa ATEX establece los requisitos sobre los equipos y la organización del trabajo para evitar riesgos de explosión y plantear medidas de control. Al tratarse los escenarios NRBQ propensos a generar atmósferas explosivas, por la presencia de gases, vapores, nieblas o polvos inflamables en concentración suficiente en el ambiente, se intenta evitar que el propio dron provoque la ignición (chispas, arcos eléctricos, temperaturas de superficies elevadas,…). La directiva ATEX determina cómo se tienen que diseñar y fabricar determinado tipo de aparatos para que puedan trabajar en entornos explosivos sin llegar a ocasionar una deflagración. 

Atribución imagen INSST

Ventajas de los drones en los incidentes NRBQ

  • Mejora la seguridad del personal. El poder disponer de información relevante acerca del tóxico implicado (tipo, dispersión en el lugar,…) así como de los riesgos añadidos en la zona caliente permite a los primeros intervinientes prepararse con los equipos de protección adecuados y planificar su intervención antes de entrar en la zona caliente.
  • Consigue una mejor consciencia situacional. El uso de drones en el lugar permite identificar problemas, confirmar o rechazar información cuestionable, determinar cuales son las acciones más apropiadas a tomar con la máxima precisión. También aporta una visión amplia del lugar permitiendo a los responsables del puesto de mando reevaluar continuamente cualquier riesgo adicional que pueda presentarse durante la intervención o antes de que los profesionales entren en la zona caliente.
  • Mejores tiempos de respuesta. La limitaciones de tiempo de los rescatadores para actuar en el entorno tóxico, debido a la dependencia de suministros de oxígeno externo de sus equipos de protección individual, obliga a estos profesionales a entrar en dichos escenarios en varias ocasiones para obtener información del origen del incidente y buscar víctimas. El uso de drones supone reducir los tiempos de actuación en algunas ocasiones de 2 a 3 horas.
  • Reduce los costes de los equipos. En comparación con los métodos tradicionales utilizados para acceder a la zona caliente, la tecnología dron se posiciona como una alternativa barata y asequible para muchas agencias y cuerpos de intervención.

Proyecto ROCSAFE

El interés de la Comunidad Europea en la tecnología dron se concreta en ayudas importantes a proyectos de investigación que desarrollen e implementen la tecnología dron en todos los campos de la vida social.

Atribución imagen http://rocsafe.eu

El proyecto ROCSAFE, impulsado por el programa europeo de  investigación tecnológica Horizon2020, emplea sistemas no tripulados tanto aéreos como terrestres que incorporan sistemas miniaturizados de reconocimiento NRBQ, cámaras y sensores para tomar información y muestras en escenarios de alto riesgo, sustituyendo al personal humano en esta peligrosa labor.

El objetivo principal de ROCSAFE es cambiar, fundamentalmente, la forma en la que se evalúan las situaciones con amenazas NRBQE, con el fin de garantizar la seguridad de los investigadores de la escena del crimen, reduciendo la necesidad de que entren en lugares de alto riesgo cuando tienen que determinar la naturaleza de las amenazas y recoger informes forenses. 

Agrupa a doce socios procedentes de Italia, Irlanda, Portugal, Alemania y España, entre desarrolladores de plataformas y sensores y responsables de la demostración final, con participación de empresas e instituciones españolas (Ibatech, Aeorum y Policía Local Area metropolitana de Valencia).

Según Rocsafe el procedimiento de actuación ante este tipo de escenarios para obtener pruebas forenses quedaría de la siguiente manera:

  • Primero se desplegarían los drones/RAV (vehículo Robótico Aéreo) para evaluar la escena, tomando información a través de las cámaras como de una serie de innovadores sensores miniaturizados de alto rendimiento y resistencia para amenazas nucleares, radiológicas, biológicas y químicas. 
  • Una vez se ha evaluado el escenario, a continuación se envían los RGV (Vehículo Robótico Terrestre), cuyo objetivo principal es recabar material forense/pruebas, el cual será recogido, embolsado, etiquetado, documentado y almacenado por el propio RGV. 

REFERENCIAS

  • Gimenéz Mediavilla et al. Principios de la Intervención Sanitaria en Incidentes Nucleares, Radiológicos, Biológicos y Químicos (NRBQ). Prehospital Emergency Care (ed. esp.), VOL 1, NÚM. 1, 2008 
  • A. Cique Moya. Zonificación Sanitaria en Incidentes NBQ. emergencias 2007;19:211-221 
  • Restas, A. (2016) Drone Applications for Preventing and Responding HAZMAT Disaster. World Journal of Engineering and Technology, 4, 76- 84. 
  • Gerhardt, Nathan & Clothier, Reece & Wild, Graham. (2014). Investigating the practicality of hazardous material detection using Unmanned Aerial Systems. 2014 IEEE International Workshop on Metrology for Aerospace, MetroAeroSpace 2014 – Proceedings. 133-137. 10.1109/MetroAeroSpace.2014.6865908. 
  • https://www.boe.es/boe/dias/2016/04/14/pdfs/BOE-A-2016-3539.pdf
  • http://www.atmosferasexplosivas.com/index.php/categorias-de-equipos-atex
  • https://cordis.europa.eu/project/id/700264/es
  • Imagen de portada: De Wikimedia Commons, User:Andux, User:Vardion, and Simon Eugster, CC BY-SA 3.0, Enlace